Facebook

Cara de libro? Interesante red social 🙂


En febrero de 2004, un gfb_icon_325x325rupo de amigos de la univerdisad de Harvard creó una pequeña red social llamada The Facebook (libro de caras) en alusión a los anuarios de fotografías estudiantiles. El grupo, capitaneado por Mark Zuckerberg, actual jefe ejecutivo de Facebook, incluía a dos compañeros de cuarto de Zuckerberg –Dustin Moskovitz y Chris Hughes- y a un coordinador de ciencias informáticas: Andrew McCollum.

En un principio, Facebook nació como una herramienta para su estricto uso entre los estudiantes de Harvard. Sin embargo, el éxito del proyecto fue tal, que en menos de un mes ya lo utilizaban la mitad de los universitarios del campus, por lo que apenas dos meses después, la red social se amplió al resto de las universidades de la Ivy League. En el mes de diciembre, el número de estudiantes apuntado a The Facebook superaba el millón. Tras extenderse Mark Zuckerberg, Founder & CEO of Facebook, at the press conferea diversas comunidades estudiantiles internacionales, en septiembre de 2006, Facebook se ampliaba al resto del mundo.

A finales del mes de octubre de 2007, Microsoft compró un 1,6% de Facebook por 138 millones de euros.

Mark Zuckerberg, que ha cumplido 25 años en 2009, se ha convertido en el millonario más joven de la lista Forbes 2009, con un patrimonio neto de USD$2.000 millones.

Helado

El inventor de este refrescante postre seguro estaba ¡muuuuuy acalorado!


Desde siempre el hombre ha buscado amparo al calor del verano a través de bebidas refrescantes, que se elaboraban con agua (en algunos casos se substituía a nieve o hielo) mezclada con otros ingredientes que proporcionaban placer y gusto a la bebida.

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Seguramente estos son los lejanos orígenes del helado. Charles Panati, en su famoso libro “Extraordinary Origins of every day things”, atribuye el invento del helado a los chinos, hace 4000 años atrás, sobre la base de una receta de aquella época donde se explicaba como preparar una masa “mantecada” hecha de arroz muy cocido, leche y especias, que, una vez mezcladas, se colocaban en la nieve para que se solidificaran. La misma fuente describe también como los chinos preparaban también fruta helada (zumo y pulpa mezclados con nieve) y que en Pequín, ya en el XIII siglo a.C., habían numerosos vendedores ambulantes de estos refrescantes “dessert”.

“El terrón de azúcar”

Es la medida exacta para una taza de té o café


azucar_sweetEn el siglo XVIII los europeos compraban el azúcar en barras que había que partir y triturar para poder usarlas. “La gente estaba hecha a la idea de que, si quería azúcar, tenía que tomarse todo ese trabajo” dice Elizabeth Abbott, autora de Sugar: A Bittersweet History (” El azúcar una historia agridulce”). ” Lo extraño es que el terrón de azúcar no se inventara mucho antes”.

En el siglo XIX el azúcar empezó a venderse partida en trozos de todos tamaños, pero esto resultaba muy poco práctico a la hora del té. A menudo había que remojar un trozo en el líquido como si fuera pan porque no cabía en la taza. Al acabarse la bebida, quedaba un asiento pegajoso que se dejaba secar para usarlo después. El novelista ruso León Tolstói describe la práctica en un cuento: “Stépanich se acabó el vaso, lo volteó y dejó escurrir el azúcar restante”.

En la década de 1840 hubo un avance cuando Juliana Rad, esposa del encargado de una refinería de azúcar en Moravia, se cortó un dedo al partir una de aquellas barras. Se quejó ante su marido, quizá enseñándole la mano lastimada, y le propuso que el azúcar se fabricara en porciones adecuadas para endulzar una taza de té. A Jakub Krystof Rad se le ocurrió comprimir azúcar granulada en forma de cubitos, y pronto le mostró a su mujer una caja de estos terrones. En 1843 patentó la prensa con que los hacía.

Pero hubo que esperar decenios para que el terrón de azúcar se difundiera en Europa. El alemán Eugen Langen lo reinventó con las técnicas de refinado de la década de 1870: el azúcar fundida se centrifugaba y se cortaba en cubitos con una sierra.

A finales del siglo XIX ” se pusieron de moda los alimentos procesados y refinados”, cuenta Abbott. A los ingleses de la época victoriana les gustaba lo bonito y simétrico de los terrones de azúcar, efecto del procesamiento. “Apenas hoy día se ha vuelto a preferir que todo parezca hecho en casa, natural”. “El péndulo ha oscilado de nuevo”.

-E.